EL SUBMARINO AMARILLO SE HUNDE EN EL SADAR


Llegaba el Villarreal con la vitola de ser el equipo más en forma del campeonato y el máximo artillero de la competición y ya en el minuto 4 se adelantó en el marcador confirmando el miedo escénico que se había generado en la previa del encuentro. No obstante lo que algunos parecían haber olvidado es que enfrente estaba Osasuna, un equipo que lleva muchos meses sin saber lo que es perder en su estadio y que a pesar de que se le pongan las cosas cuesta arriba, nunca pierde la cara al partido compitiendo hasta el último suspiro y dejándose hasta la última gota de sudor.

Hay que reconocer que en el primer tiempo no las tuve todas conmigo. Aunque Osasuna lo intentaba, el submarino amarillo, entrenado por el ex – osasunista Calleja, daba señales de ser un gran equipo con buen manejo de balón y con unas transiciones rápidas de tal forma que igual estaban generando peligro en ataque que defendiéndose a la perfección.

Tras el descanso el dibujo cambió. Osasuna creyó en sí mismo y fue con el cuchillo entre los dientes a por el rival. Fuimos superiores y los amarillos tuvieron problemas en más de un momento para pasar la línea del centro del campo.

El dueto argentino, Roncaglia y el Chimy, marcaron los goles, pero el trabajo de todos los jugadores fue espectacular. Los rojillos apretaron al rival y si en alguna ocasión se despistaron, contaron con Rubén bajo los palos, un guardameta que un día más rindió a un gran nivel en los momentos en los que el rival acechaba su territorio.

Existían dudas de cómo iba a afrontar el equipo la ausencia de David, pero está claro que aunque haya rotaciones, aunque las caras sean diferentes, el estilo y nivel de juego sigue siendo el mismo. Aridane un día más de matrícula, aunque le costó al principio hacerse con la zona, y su compi en la zaga, el argentino Roncaglia, demostró con creces que es un jugador de gran valía y experimentado en la categoría.

A los laterales les costó entrar, pero con el paso de los minutos se fueron asentando.

En el centro me encantó Mérida. ¡Cómo está!. Todo pasa por él. Es el que hace funcionar la maquinaria rojilla y si junto a él está Oier haciéndole la tarea sorda, junto a Torres y Rubén, el éxito está garantizado.

Quisiera mencionar especialmente a Adrián, un jugador que bien es verdad que aparece y desaparece y no tiene la rasmia y pundonor de otros jugadores, no es menos verdad que en líneas generales, cuando interviene, siempre hace cosas muy interesantes. Ayer se vio que es un jugador con futbol, con unas grandes ideas y con un poso capaz de aportar muchas y grandes cosas al equipo. Junto a él se mueve un jugador que en estilo es todo lo contrario, el comandante Chimy, un jugador que aunque muchas veces agradeceríamos que jugara menos revolucionado, siempre divierte por las cosas que hace, un jugador que se vacía de principio a fin.

Acabaré anotando que me parecieron muy acertados los cambios de última hora. Darko y Monki eran muy necesarios en los minutos finales para controlar el encuentro y ahí hay que anotar una vez más el buen hacer de Jagoba, que un día más despertó los cánticos del respetable.

Victoria en el Sadar, el mejor homenaje que se podía rendir a Zariquiegui y Zuñi. Ahora toca descansar. La siguiente batalla el viernes 18 en Granada.
Gorritxo.

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